Preguntas frecuentes.


Muchas son las preguntas que en nuestro medio nos hacemos silenciosamente con respecto a la Salud Mental, la Psicología Clínica, la Psiquiatría y sobre todo el Psicoanálisis.

Las particularidades de nuestra mentalidad impiden contar con el otro, buscar ayuda y contemplar la posibilidad de una vida mejor. Sin embargo, es una realidad que los seres humanos no somos omnipotentes, no nos las sabemos todas y requerimos del semejante en lo psicológico, lo biológico y lo social. Aceptar nuestras limitaciones hace parte de una vida más objetiva, más saludable y más prometedora.

En nuestra práctica clínica psicoanalítica hemos constatado que en distintas ocasiones preferimos el malestar, la angustia y los síntomas en lugar de una vida en la que podamos cuidar de sí, de los otros y de las cosas. Algo que el creador del psicoanálisis no dudó en llamar Beneficio Secundario de la Enfermedad, Necesidad Inconsciente de Castigo o Reacción Terapéutica Negativa por Sentimiento Inconsciente de culpabilidad.

Factores todos ellos que, estructuralmente hablando, se interponen para que busquemos ayuda. A diferencia de la psicología clínica y de la psiquiatría, en el psicoanálisis hemos verificado que para el sujeto la relación con los síntomas y el padecimiento (Bio-Psico-Social), puede encubrir múltiples patologías en el vínculo social. También hemos constatado que todo ello se relaciona con una infancia traumática y con relaciones inadecuadas consigo mismo, el otro y las cosas, donde la pareja (o el objeto de goce del sujeto) es un síntoma que no le permite pelechar

Pues bien, conocedores de la dinámica conflictiva en lo psíquico, no hacemos concesiones con el malestar y por ello vamos a la raíz de la problemática, siempre y cuando la persona esté decidida a buscar ayuda, realizar cambios importantes y a operar una efectiva rectificación subjetiva. Sabemos que lo anterior requiere cultivar deseos para una vida mejor, más objetiva y coherente, y para ello se requiere de una inversión de tiempo, de energía y de dinero. Partimos del hecho, según el cual es recomendable, y además posible, cuidar más de sí, de los otros y de las cosas.

Los síntomas, el malestar y el padecimiento no tienen que ser una opción de vida impuesta por nuestras exigencias autopunitivas internas, la familia o la sociedad. Es posible una vida con mayores grados de satisfacción, entusiasmo y alegría vital y por ello una decisión así requiere de valentía para cambiar algunos paradigmas, como el que nos impone la Industria Farmacéutica Internacional, en el cual no se toma en serio la curación por la palabra.

Nuestra labor consiste en ayudar a que la persona que sufre (que somos todas) pueda reducir su malestar en la cultura y experimentar, a la luz del uso de la palabra y el lenguaje y de la nueva ley 1616 de Salud Mental, una vida más cualificada y con más oportunidades para sí y su entorno familiar y social. A partir de lo anterior surgen preguntas como:

¿En qué consiste el primer contacto?

¿Cómo puedo hacer una terapia en un dispositivo de palabras cuando mi realidad es que soy una persona tímida y con dificultades para hablar de mis cosas con desconocidos?

¿Puedo contar con un acercamiento previo que me permita obtener confianza en la modalidad terapéutica que ustedes ofrecen y ahí si poderla realizar?

¿Existen personas entrenadas para efectuar una inducción (individual, familiar o grupal) que luego de lugar a una más efectiva demanda de ayuda, sin que se pierda mucho tiempo y dinero yendo de un lugar a otro por desconocimiento?

¿Qué sigue después del primer contacto con ustedes? ¿Es posible que me ayuden a aclarar inquietudes relacionadas con mi vida afectiva y erótica individual y de pareja?

¿Me pueden ayudar a mejorar la relación conmigo mismo (a), con los integrantes de mi familia y en mi empresa. Dado que ustedes hablan de las relaciones entre el Psicoanálisis, la Cultura y los Vínculos Sociales?

¿Me pueden asesorar con el propósito de mejorar el ambiente laboral de mi empresa?

Por algunos indicios, tengo la sospecha de que buena parte de lo que me viene sucediendo se debe a  un estado depresivo sutil que vengo experimentando hace años.

¿Ustedes me pueden ayudar a esclarecer y superar tales dificultades? ¿Con qué tipo de colaboración externa cuentan? ¿Establecen relaciones interdisciplinarias con otros saberes y disciplinas distintas del área de la salud como el arte, la cultura y el cine?

La verdad es que estoy cansado (a) de la rutina y del tedio de una vida conformista y simple centrada sólo en trabajar y trabajar...

¿Ustedes me podrían ayudar a pensar qué está sucediendo y de qué manera yo podría encausar mi vida? Tengo un hijo/a que presenta problemas en la escuela/colegio o en casa, ¿me pueden ayudar? Tengo problemas con mis hijos...

¿Ustedes me podrían echar una mano? Me siento acosada (o) laboralmente, ¿cómo me pueden ustedes ayudar para restablecer los lazos relacionales en mi organización? ¿A las consultas puedo asistir también con las personas con las que tengo actualmente conflictos? ¿Me pueden ayudar a mejorar la relación con mi pareja, de la que no me quiero separar?

Tengo dificultades para tomar algunas decisiones importantes con mi vida afectiva, familiar, académica y laboral, ¿cómo me podrían ayudar?

¿Si quiero que mi pareja o mi familia me acompañen, pero no me siento capaz de persuadirles, ustedes me pueden ayudar a convocarlas?

¿Cuánto puede durar un proceso terapéutico y cuánto tengo que invertir, sin que ello requiera internamiento en una clínica de reposo, estar bajo los efectos de la medicación o padecer un procedimiento brusco en el que mi pareja, mi familia o en mi empresa se enteren?

¿Son ustedes confidenciales con lo que uno va y les cuenta de la vida personal, familiar o empresarial?

¿Hacen descuentos y tienen distintas modalidades de pago, cuando se requiere de un proceso largo de terapia y rehabilitación?

Preguntas e inquietudes como las anteriores y otras más le ayudamos a esclarecer en las primeras entrevistas.
A partir de nuestro trabajo clínico somos conscientes de que no hay preguntas tontas y que muchas veces sufrimos por algo que nunca nos hemos atrevido a elaborar con otro por vergüenza o cualquier otra razón. Atreverse a conversar de aquello que intranquiliza el alma, así creamos que es algo insignificante pero que nos paraliza, es el primer paso para comenzar a cuidar de sí y experimentar una vida mejor...

Elkin Emilio Villegas Mesa - Doctoralia.co

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