Procedimiento de Reconstrucción Emocional (PRE).

No es un tratamiento psiquiátrico con medicamentos o una actividad de comunidad terapéutica y ni mucho menos es una intervención de psicología tradicional.

Qué es el

PRE.

Nuestra Intervención Clínica se fundamenta, en lo esencial, en un trabajo de reconstrucción de la historia emocional de la persona, por medio de un procedimiento narrativo o conversacional novedoso que procura remover, rememorar y reparar (con neutralidad y sin sugestiones manipuladoras) los eventos traumáticos para sanarlos por medio de la palabra. Se trata de un procedimiento que hace más de veinte años hemos estado aplicando con excelentes resultados de manera silenciosa, prudente y confidencial, esto es sin presionar a ninguno de los pacientes para que comuniquen sus experiencias de bienestar con fines de difusión comercial.

Los efectos terapéuticos de la aplicación del «Procedimiento de Reconstrucción Emocional» nos han convencido, en el curso de la experiencia de nuestros psicoterapeutas, de que muchos pacientes que han sufrido durante años de alguna Afección Emocional, como la Depresión, la Culpa y el Duelo por ejemplo (y que han utilizado para ello procedimientos simples y tradicionales, acompañados de fármacos) mejoran considerablemente y pueden tener una participación más digna y efectiva en sus vidas.

La verdad es que muchas veces los problemas emocionales no obedecen (como suele decir la medicina tradicional, comandada por el influjo implacable de la Industria Farmacéutica Internacional) a factores endógenos o bioquímicos, que requieren suministrar alguna sustancia perjudicial en el organismo, sino a factores exógenos, más ligados con el ambiente, la relación con el otro y la vida familiar. Para estos casos, que son más de los que se podrían considerar, (a la luz de los intereses y las objeciones de las farmacéuticas) nuestro procedimiento es una intervención renovadora.

El «Procedimiento de Reconstrucción Emocional” ha sido eficaz, porque no genera efectos secundarios ni dependencias patológicas, rectifica los vínculos sociales (consigo mismo, con la familia y con los otros) y mejora la proyección psicosocial de la persona en su salud general, su creatividad y sus expectativas productivas.

Te recomendamos:

El Marketing de la locura.